ColumnistasJuan Manuel Díaz

Covidfriday: vergüenza mundial

Contrario a lo dicho por el Presidente Duque, el famoso “Día sin IVA” no fue un éxito en Colombia.

Por ello fuimos vergüenza mundial y algunos medios internacionales lo titularon como “Covidfriday”. Para la muestra un botón, varios almacenes de cadena fueron cerrados en Bogotá y Cali por cuenta de las aglomeraciones.

Aunque dicha palomita ampliamente promocionada por Fenalco es una valiosa forma de reactivar la economía y agotar inventarios, hacerlo en medio de una pandemia, resultó siendo un despropósito y un reto demasiado grande para el colombiano promedio, que no fue capaz de realizar sus compras por internet, y prefirió salir a exponerse en medio de los tumultos.

Si bien en Ibagué, algunos establecimientos comerciales cumplieron con la normativa, las largas filas en almacenes como Homecenter y Éxito, se dejaron ver en compañía de las peleas entre quienes afanosos reclamaban entrar más rápido a hacer sus compras.

No puede ser posible que por estos días prevalezca estrenar televisor antes que la vida, y que para ello, algunos hayan tenido que rayar las tarjetas de crédito, siendo eso un claro desconocimiento financiero, pues el valor que se ahorra el cliente en el IVA, se le descuenta por derecha en medio de los intereses de las cuotas.

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Tampoco puede ser posible que esa vagabundería se repita, pues la gente ya se relajó y ese relajo también se ha traducido en la reactivación de la vida social en polideportivos barriales e incluso en fincas y zonas abiertas como la variante de Ibagué, a donde si no hubiera sido por un video revelado por un periodista de Blu Radio, las autoridades no se hubieran dado por enterado de las hamacas y los picnic en esa zona.

Preocupa el aparente poco control en los barrios, donde cada fin de semana la gente en redes sociales reporta fiestas a altas horas de la noche, así como preocupan e indignan los homicidios ocurridos recientemente e incluso a plena luz del día.

Hoy valdría la pena preguntar, qué pasó con el supuesto sicario del comerciante de Planadas que capturó la Policía y tuvo que soltarlo. ¿No era ese? ¿Hubo un mal procedimiento? ¿Cómo así que se les vuela la “Wendy Dayana” del CAI de Ancón y nadie sabe, ni dice nada? ¿Cómo es que sale un montón de motociclistas a hacer caravana sin ningún control?

Es cierto que no todo puede ser responsabilidad del Estado, pero valga la pena un llamadito de atención respetuoso al Coronel de la Metib Gabriel Bonilla, y al Secretario de Gobierno de Ibagué Carlos Portela: los ciudadanos queremos ver más acciones eficientes y menos fotos postizas en las redes sociales.

Del odio a la política

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