
El vinotinto y oro retornó a Ibagué, luego de una mini gira por Cali y Medellín, en donde no pudo lograr ni un solo punto, por ende la obligación era enorme en el duelo ante los ‘azucareros’.
Los tres puntos en casa eran más que una necesidad, también era vencer una racha negativa, la cual ha acumulado durante casi todo el 2019. Si miramos los números de la presente Liga, solo a Santa Fe y a Jaguares, el equipo de Alberto Gamero había podido derrotar en casa.
Pero las cosas en el duelo ante el Cali pintaban bien, pues Alex Castro con su acostumbrado desequilibrio, logró salir por su banda, lanzar un centro en donde fue muy bien capitalizado por parte de Jorge Luis Ramos para marcar el primero.
Sin embargo, los fantasmas del pasado llegaron al Murillo Toro, el Cali igualó casi 20 minutos después, luego de un error en marca, por el costado izquierdo del Tolima. Los visitantes no pararon ahí y cuando el reloj marcaba 45+2, volvieron a meter otro tanto que llenó de silencio, desazón y rabia a los pocos hinchas que asistieron al encuentro.
Faltaban 45 minutos en el segundo tiempo y Alberto Gamero, dio un giro al partido, tras retirar a Juan Pablo Nieto e incluir a Jaminton Campaz, quien cerca de 3 minutos después anotó la igualdad, luego de un pase de Anderson Plata.

Ese gol llenó de fortaleza al Tolima e inundó a los caleños, quienes vieron como ese baldado de agua, les corría por todo el cuerpo, luego de haber estado en ventaja.
Alex Castro otra de las figuras del Tolima, le dio la ventaja al equipo, tras una excelente recuperación y la gran definición del volante ‘Pijao’. El partido estaba 3-2 a favor, pero la contundencia estaba del lado de los locales, quienes vieron como la figura Jaminton Campaz, se mandó un golazo para la tranquilidad de todos.
El moño del juego, lo puso Julián Quiñones, luego de un cobro de tiro de esquina, el central y capitán tolimense se elevó y dejó las cifras claras para una contundente victoria, que pone a soñar al Tolima con la final de la copa y el ingreso a los 8.



