Juan Espinosa

El desarrollo del ser humano se ve reflejado en la economía

Pensar en la dinámica económica alejada del componente humano es muy tradicional en las teorías de los países en vía de desarrollo. Sin embargo, el desarrollo del ser, es el que permite el desarrollo de la economía.

El desempleo como indicador de la salud económica de un país no refleja el problema real.

El problema real es que el desempleo produce deserción escolar, desnutrición, violencia intrafamiliar, maltrato y prostitución infantil, microtráfico y adicciones que hacen que una sociedad pierda su esencia formadora de individuos altamente felices y por ende productivos y, se traduce en una sociedad altamente coercitiva.

Comparar el desempleo en Ibagué con otras ciudades no es solo comparar el porcentaje calculado por el DANE, sino que debemos revisar el origen del desempleo.

Ibagué tiene hoy registradas más de 80.000 personas víctimas del conflicto armado, es decir cerca del 16% de su población actual que oscila entre 530.000 y 540.000 habitantes.

Lo anterior aunado por la alta migración de colonias donde habitantes de 46 municipios que conforman el territorio tolimense vienen a buscar oportunidades de vida. El mismo número de municipios que tiene toda la región del eje cafetero pero a diferencia que allí hay tres (3) ciudades con economías muy similares a la nuestra.

Pero la economía no crece a tasas aceleradas que nos permita cubrir el crecimiento interno poblacional y atender la necesidad de empleo de esa población flotante.

Cuando los gobernantes de un país o ciudad, entienden que la prosperidad no es solo la infraestructura de un puente sino que debe invertir en educación, en créditos de fomento que realmente tengan tasas de interés mínima y con capital condonable, en ruedas de negocios que permitan aprender mejores prácticas, zonas francas, equidad tributaria donde se incentive la empresa sin descuidar la progresividad del tributo y se eduque en disciplina de ahorro y esfuerzo a sus gobernados, esos mismos gobernantes verán disminuir las tasas de desempleo y por ende las tasas de pobreza.

Enriquecer al pobre a base de educación, acceso al emprendimiento y a las tecnologías, es el camino.

Puede que ello no produzca votos o se tilde de populismo tales decisiones, pero solo en el largo plazo, un niño que hoy tiene acceso a educación de calidad, podrá en un futuro ser un empresario o un profesional exitoso.

Cerrar