ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

El tío de Mary

Mary L Trump es una PhD en sicología,profesora universitaria y sobrina del cuestionado presidente de los Estados Unidos.

Ella escribió, en plena campaña electoral, un libro que se publicitó como una bombazo contra su tio Donald pero que cuando uno lo lee es más bien un análisis sicológico catártico sobre la familia  de Fred Trump ,el abuelo tramposo y cruel. “Siempre demasiado y nunca suficiente” es un relato que permite conocer quien era ese  constructor de  edificios de apartamentos mal hechos y que con más sevicia los  ponía de arriendo mientras eslabonaba amistades con los dueños desconocidos  de la  plata y del bajo poder político de Nueva York. Como tal nos hace una radiografía del Donald Trump que estamos viendo por estos días. Según ella, su abuelo era un modelo a seguir para su hijo Donald pero no para Fredy, su padre. Y como este fue despreciado por no acompasar las picardías del patrón de la familia ni tener la astucia ni la capacidad de mentir ni la habilidad del viejo y de Donald para engañar, su padre termina siendo el inútil de la familia, el borrachín y el sostenido. Sicoanalizando a su abuelo y su tenebrosa mujer y resaltando como la indelicadeza para manejar cualquier asunto resultó finalmente siendo igual para la juez y fiscal Mary Anne, la hermana mayor o para Robert, el hermano menor, consigue retratar todos los elementos que el presidente habilidoso ha convertido  desde el martes en las herramientas judiciales para obtener  el triunfo.

Más de Gustavo Álvarez Gardeazábal

Familia de tramposos y atarvanes, sin hígados para vestirse  de ovejas o actuar como lobos ,es lo menos que uno puede concluir de la lectura del libro . Como ella vio crecer el  monstruo y no le creyeron, su narración cobra vigencia. El mundo, entonces, debería entender que Trump al ser incapaz de hacerse elegir cómodamente quiere usar argucias de leguleyo. Como tal  acusará  de fraude con la misma facilidad conque ha desbaratado el orden internacional o sindicado a la Otan de gastarse indebidamente la plata gringa. Pero como no tiene escrúpulos y se ha  saltado sin vergüenza alguna las normas tradicionales de hacer política y ha conseguido plata prestada en los bancos alemanes usando como garantía  no sus edificios relucientes de Manhattan o los casinos quebrados de Atlantic City, sino renovando la cartilla de mal comportamiento que le enseñaron sus padres para que saliera triunfante en los negocios y nunca admitiera que perdía, nada de raro tendría que se jugara  el futuro económico de los Estados Unidos y por ende del mundo con tal de hacer creer que es el ganador.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *