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Gratitudes políticas

Por Juan Manuel Díaz @DiazJuanMan

Coincido con Ricardo Ferro cuando afirma que en Colombia las elecciones al Congreso pasan de agache. Generalmente la atención se centra en la campaña presidencial, y poca atención se le pone a lo que surge en medio del debate rumbo a la Cámara y al Senado. Con lo que no estoy de acuerdo con Ferro, es que ahora hable mal del “Barretismo”, especialmente cuando ha hecho campaña junto a este movimiento político en otrora. Por ejemplo, el actual gobernador Ricardo Orozco lo acompañó en su primera aspiración política a la Alcaldía de Ibagué y viceversa, cuando Orozco hacía lo mismo para alcanzar una curul en la Asamblea del Tolima, entre otros objetivos comunes.

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Paradójicamente hoy no es solo Ferro quien ha fustigado al movimiento político del exgobernador en plena campaña, sino también muchos de sus antiguos beneficiados, empezando por su primo, el también candidato al Senado, Miguel Ángel Barreto. Es curioso ver como el senador ahora habla mal de Cortolima, de la gestión del gobernador Orozco, y de todo aquello que se relacione con su primo, cuando es claro para todos, que él mismo hizo parte de aquel grupo y que de no haber sido por Óscar Barreto, ni hubiera sido Representante a la Cámara, ni mucho menos Senador.

Juan Manuel Díaz Archives – Don Tamalio

Y no es un pecado cambiar de bando, alejarse de alguien o algo y menos en la política. Bien lo dijo un sabio ganador de premio nobel colombiano: “Solamente los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”. De hecho, el movimiento de Óscar Barreto le ha logrado ganar varios líderes a los Liberales y a los Jaramillo. Lo que no se ve bien, es que en medio de la contienda electoral se ataque a antiguos aliados como si no existiera el pasado, o como si el agradecimiento no hiciera parte de las virtudes que debería tener un político.

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Qué mal se le vería por ejemplo a Mauricio Pinto salir a hablar en contra de Óscar Barreto, cuando todavía aun en la distancia conservan ideas y amigos en común, o al mismo Óscar Barreto quien hoy guarda amplias diferencias con el uribismo, hablar mal de Álvaro Uribe, cuando fue catalogado en el pasado como el gobernador más uribista del país. He ahí la diferencia en las formas y en los modos.

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El próximo domingo terminará la campaña y no hay duda que el ex gobernador saldrá elegido Senador, sin ser contestatario de los ataques, las ofensas de sus contrincantes políticos, de los que fueron sus amigos beneficiarios de sus votos y hasta de integrantes de su propia familia.

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