ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

La monja secuestrada sigue viva

Crónica de Gardeazábal 218

Hoy, día de la Virgen del Carmen, tan celebrado por millones de católicos colombianos, quiero recordar a una mujer que seguramente aspirará que alguien le tienda el escapulario conque la del Carmen dizque sacaba a las almas del purgatorio. Y la traigo al recuerdo porque aunque ni usted ni el gobierno del señor Duque lo crean, la monja franciscana Sor Gloria Narváez, secuestrada desde el 2017 en Malí, está viva y  ha hecho llegar a su familia en Pasto señales de supervivencia a través de la Cruz Roja Internacional. Según la patética cartica escrita desde su cautiverio, y que hizo conocer su hermano la semana pasada, Sor Gloria fue trasladada desde el comando original de yidahistas que la secuestró a otro  campamento diferente, pero también yihadista. En Malí han ocurrido muchos cambios políticos y militares durante los últimos 5 años. Hubo golpe de estado, cambiaron al presidente y el gobierno está en manos de los militares. Uno de los secuestrados junto con ella, el presidente del más poderoso partido político de ese país, fue liberado hace un año y aunque  tres meses después murió de covid, alcanzó a dar cuenta de la supervivencia de la monjita colombiana. Una cooperante francesa, que dijo haberse convertido al Islam, y que estaba junto con Sor Gloria en el mismo campamento, fue negociada con ayuda del gobierno de Macron. Por ella, al salir libre, volvimos a saber que nuestra monja estaba viva. En Colombia, entretanto, no se conocía de gestión alguna hasta ese mismo día que se reveló la escueta y dolorosa cartica de la monja  y el hermano confirmó que el Gaula había despachado tres hombres a Mali cuando Santos era presidente y andaban tras la pista, pero que cuando llegó Duque, los hizo venir y el trabajo adelantado se perdió. Tampoco sabemos de las gestiones que haya podido hacer el Vaticano y como Sor Gloria Narváez es mujer, monja y pastusa, su secuestro y  las gestiones para liberarla han pasado al cuarto del olvido.

Se que las franciscanas del convento de Marydiaz, la casa matriz de estas monjas, no la han abandonado en sus oraciones, pero en estos tiempos de los algoritmos rezar  y montar cadenas de oración es como si saliéramos a pasear un dinosaurio. Y como ni los movimientos feministas, ni la corrompida burocracia vaticana y ni la paquidérmica cancillería colombiana se mueven para volver noticia la tragedia de la monjita, ella allá en el desértico territorio de Malí, espera que algún día alguien gestione su libertad o le ofrezca el escapulario de la Virgen del Carmen para salir de su purgatorio.

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Porce julio 16 2021

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