ColumnistasJuan Manuel Díaz

Los 75 años de la UT

La primera vez que pise el campus de la Universidad del Tolima fue en el año 2008. Me inscribí al programa de Licenciatura en Lengua Castellana, pues por esos días, todavía no se había creado el programa de Derecho que era lo que yo quería estudiar.

En ese entonces, decidí aventurarme en el mundo de la literatura mientras decidía del todo en lo que quería convertirme. Finalmente, un año después terminé estudiando Comunicación Social-Periodismo, y desde luego no me arrepiento, pues en ese trasegar académico encontré mi destino.

En la Universidad del Tolima me formé en pregrado y posgrado e hice mi pasantía. Un día antes de acabarla, me pidieron unos documentos para contratarme como profesional en la oficina de comunicaciones, pues terminar mi práctica era el único requisito que me faltaba para graduarme. Por cosas del destino y por gente que creyó en mi trabajo, pude formar parte de la familia UT.

Desde entonces y con algunas partidas momentáneas, he sido testigo de las duras y las maduras de la grande de Santa Helena, y de la forma en que ha crecido pese a las circunstancias adversas que la tuvieron al borde de la quiebra en 2015.

Hoy pese al escepticismo de algunos, a los ataques de aquellos que nunca están conformes con nada, y de la coyuntura en la que actualmente se encuentra el mundo, puedo decir con absoluta tranquilidad que la Universidad del Tolima le ha cumplido al país.

La institucionalidad, y todo aquello sublime que representa a la UT, sin ninguna duda debe sobreponerse a los discursos de odio de quienes ostentaron el poder y erraron el camino, y a las retóricas de la revolución, inspiradas por algunos eternos estudiantes que encuentran en la autonomía universitaria, un refugio acartonado a donde escapar de la realidad y las responsabilidades.

La Universidad de la que siempre queremos hablar, es esa donde su gente trabaja en favor de la humanidad, donde se realizan proyectos científicos, artísticos, deportivos y culturales de gran envergadura, y donde sus profesores, trabajadores y estudiantes, logran cumplir sus sueños y los de los demás.

A la Universidad del Tolima le debo haber podido formarme, pero también le debo lo humano: los pocos amigos que tengo y la mujer que amo, quien al igual que yo y con 20 años de experiencia en sus espaldas, también se siente orgullosa de lo que representa la UT para todo el departamento. ¡Felices 75!

JUAN MANUEL DÍAZ

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