Manuel Murillo Toro, de Fernando Osorio Cuenca
QUE LEE GARDEAZABAL
Chaparral, tan de moda en este momento por sus hasta ahora inexplicables seguidillas de temblores, ha sido una tierra generadora de guerreros pijaos, de gobernantes ejemplares y de orientadores de la patria en distintos momentos de su historia. Desde el cacique Calarcá, máximo jefe de los guerreros pijaos a la llegada de los españoles, hasta José Maria Melo, el primer golpista en llegar a la presidencia. Desde Manuel Murillo Toro, el gran transformador de la república hasta Darío Echandía,el maestro de maestros. Desde el sacrificado Alfonso Reyes, magistrado presidente de la Corte masacrado en la retoma del Palacio de Justicia, hasta Alfonso Gómez Méndez, quien todavía sienta cátedra judicial y de principios liberales. Todos ellos y muchos más nacieron y se forjaron en esa singular ciudad del sur del Tolima. Uno de esos ejemplos de lo que da la tierra del Amoyá, el exgobernador Fernando Osorio Cuenca, gran líder cafetero nacional, y ejercitante de una prosa fácil, suelta y accequible, acaba de publicar una biografía sabiamente resumida de Manuel Murillo Toro, el singularísimo presidente que tuvimos los colombianos orientando a lo largo de su vida la estructuración de las normas que aún nos rigen, ya fuera como presidente, como ministro ,como senador ,como embajador o como periodista seguido y leído. El libro resume de manera elegante y coordinada los orígenes chaparralunos de Murillo ,su repello político y económico en el estado soberano de Santander y su decoración y profesionalización como humanista siendo embajador rechazado en Paris y eficiente diplomático en Washington. A lo largo entonces de los pivotes sobre los cuales la modestia de Murillo levantó su propio mito y entronizó el fatídico período del Olimpo Radical ,el exgobernador Osorio consigue establecer los fundamentos para que los lectores de 150 años después respetemos la figura de Murillo, anhelemos que exista en Colombia alguien que sin empuñar un arma consiguió recuperar el respeto por la república y, en especial que finalmente fue el único que atajó al general Mosquera en su continuada y despótica manera de gobernar a Colombia como su finca privada, pues fue él,Manuel Murillo Toro, quien lo acusó ante el senado y consiguió su destitución.
Gustavo Alvarez Gardeazábal
Septiembre 26 del 2026
