Palos en la rueda a la reactivación
Soy de los que creen que el país aún no tiene las condiciones necesarias para provocar una apertura.

La reactivación de la economía no se dará de un día para otro. No será producto de un milagro y mucho menos de un golpe de suerte. El aislamiento selectivo no quiere decir que —al salir más gente a la calle— en uno o dos meses tengamos recuperación acelerada de los empleos, el ingreso y la producción.
Contrario a lo que piensa el ministro Carrasquilla, es muy difícil que tengamos una recuperación en V, es decir, que en 2021 ya esté la economía colombiana creciendo al 6 %. En la recesión de 1999, la caída de la economía fue de -4,9 %, y en 2002, tres años después, hubo recuperación, pero apenas del 2 %.
El impacto de la crisis económica se sentirá con rigor en los meses que vienen, cuando las empresas —en especial las pequeñas y medianas—, el comercio al por menor, las obras civiles y los trabajadores comiencen a afrontar con realismo el verdadero impacto del desplome.
Por su parte, las familias verán cómo desaparecen los alivios. Los servicios volverán a sus tarifas de marzo, los bancos podrán comenzar a ejercer presión para recuperar cartera e irán frenando los períodos de gracia, lo que implica que los deudores tendrán que comenzar a pagar las cuotas pendientes. Además, entre muchas otras cosas, se acabó el beneficio del descuento del IVA en las tarifas de telefonía celular.
Lo malo de ese regreso a la nueva normalidad es que llegamos con más de cinco millones de personas desempleadas, que de seguro no recuperarán el empleo tan fácil.
Conozco casos de muchos profesionales y contratistas que no tuvieron renovación de su contrato, perdieron el empleo y están pasando angustias, pues no son población pobre que pueda recibir subsidios, ni tampoco son empresarios que siempre encuentran la mano amiga del Gobierno.
Soy de los que creen que el país aún no tiene las condiciones necesarias para provocar una apertura tan amplia desde septiembre. Los contagios y las muertes aún son altos. Y al dejar el manejo de la pandemia en manos de la responsabilidad de los ciudadanos, en un país donde no hay disciplina social y falta autoridad, será muy difícil pensar que la situación va a mejorar. Este será otro palo en la rueda de la recuperación.
Con ese grado de incertidumbre, con el miedo que aún persiste en buena parte de los colombianos, será muy difícil que muchos empresarios se arriesguen a hacer inversiones en equipos y maquinaria y aumenten la capacidad instalada sin saber qué pasará.
Por lo menos esperarán a ver qué sucede en dos o tres meses con la evolución de cifras de la salud y corroborar si por fin habrá coherencia entre las medidas del Gobierno Nacional y los mandatarios locales.
Otro palo en rueda es la incertidumbre por la polarización política y la falta de unidad para trabajar juntos en la salida a la crisis. No hay nada que afecte más el sentimiento empresarial que ver algún riesgo en la estabilidad democrática.
Poco a poco nos vamos sumergiendo en esas épocas donde la discusión política desplazó los grandes temas económicos y sociales.
Hoy, la polarización es más aguda por cuenta de los extremos, derecha e izquierda, que no se perdonan una. Además, están las redes sociales que solo destilan odios, calumnias y noticias falsas, y a ello se agrega la incapacidad de los medios de comunicación de hacer un alto y darle más espacio a la opinión y al debate serio, sustentado, analítico y útil.
Todo esto en el escenario de un gobierno poco concertador, que no tiene o no quiere abrir los espacios para una gran unidad que convoque a todos los actores de la sociedad hacia un pacto por la recuperación de Colombia.
#ConTodoRespeto Espero pecar de pesimista y no cantar victoria. Me temo que en un mes estaremos de nuevo en el debate de aislamiento obligatorio preventivo, no tan fuerte como el de marzo y abril, pero por contagios y muertos en muchas zonas del país tendremos nuevas cuarentenas. ¡Ojalá me equivoque!… ¡ojalá!
John Jairo Ocampo
Periodista especializado en economía

