
Casi dos meses de angustias, llantos y oraciones completa la familia de este menor que vio su vida comprometida al recibir un medicamento no formulado en una farmacia de un barrio popular. Leidy Viviana Devia, madre de la víctima contó la forma casi milagrosa en que los médicos del Federico Lleras Acosta salvaron la vida de su pequeño.
Desde el pasado 19 de enero, Leidy empezó a vivir un calvario. Esa mañana de domingo el menor se sintió mal.
Como es común, fue en busca de una solución al malestar y decidió llevar al adolescente a una droguería del barrio Las Américas. El regente de la farmacia le recomendó una inyección intramuscular; Leidy no vio el problema y permitió que le pusieran la ampolla al pequeño.
Este fue el primero de una serie de errores que puso en riesgo la vida del infante. Cronológicamente les contamos la angustiosa historia de un acto por demás es normal en nuestra cultura popular.
20 de enero: El niño empezó a presentar dolor en el glúteo donde le aplicaron la inyección. Leidy volvió a la farmacia del barrio, pero el propietario señala que es normal, con masajes, unas pastillas y paños de agua caliente el dolor desaparecerá. Horas después el glúteo se inflama y el dolor es tan fuerte que la pierna pierde movilidad.
Desesperada por la delicada condición de su hijo, decide llevarlo a Urgencias en la Unidad de Salud de Ibagué en la Octava Etapa del barrio Jordán.
21 de enero: Después de tomarle radiografías formularle antibióticos y antiinflamatorios el menor fue dado de alta y llevado a su casa. Horas más tarde la situación empeora.
22 de enero: La fiebre doblega al joven que no puede caminar del dolor, la pierna se inflama, está enrojecida y caliente. Deciden llevar al menor al hospital Federico Lleras Acosta, allí es hospitalizado e inmediatamente le suministran medicamentos para el dolor y un antibiótico más fuerte porque la fiebre no sede.
23 de enero: Hay que tomar radiografías, pese a que el dolor esta controlado, la inflamación se extiende por toda la pierna, los glúteos y la espalda.

Al tener los resultados de los análisis, el especialista ordena llevarlo inmediatamente a cirugía.
Cuatro días después de haber iniciado el dolor y la inflamación, el menor es diagnosticado correctamente, el niño presenta una infección en por lo menos el 25% de su cuerpo, su vida está en riesgo.
El desespero y la angustia se apoderan de Leidy Viviana, no saben cual es el daño que ha ocasionado la bacteria en los músculos, la sangre y órganos vitales de su hijo.
Durante la cirugía le hicieron tres incisiones que deben permanecer abiertas por los drenajes. Los médicos debieron extirpar el músculo del glúteo que ya se encontraba muerto a causa de la bacteria que infecto el cuerpo de joven.
Los siguientes días fueron críticos.
26 de enero: El adolescente vuelve a cirugía, gracias a la operación cierran dos de las tres heridas, pero aún la bacteria sigue viva en el cuerpo del paciente.
30 de enero: El joven sale de cuidados intensivos y es trasladado a una habitación. Aún hay muchas recomendaciones que la familia y las enfermeras deben cumplir para que el paciente pueda regresar a su casa.
4 de febrero: El menor fue dado de alta del Hospital Federico Lleras con tratamiento ambulatorio para la curación de las heridas, el glúteo donde retiraron el musculo aún es de cuidado.
Todo se generó a raíz de un procedimiento mal practicado en una farmacia del barrio Las Américas, el propietario no cumplió con los protocolos de higiene a la hora de llevar a cabo un proceso de inyectología. Tampoco ponen en práctica las normas instauradas por parte del Ministerio de Salud, los cuales indican en el Decreto 2330 De 2006:
“Artículo 5°. Procedimiento de inyectología en farmacias-droguerías y droguerías.
- No se podrán administrar medicamentos por vía intravenosa ni practicar pruebas de sensibilidad.
- Solicitud de la prescripción médica. La prescripción médica será requisito indispensable para la administración de cualquier medicamento por vía intramuscular”.
Por otra parte, en la USI del Jordán, el menor fue mal diagnosticado. Los médicos de turno no detectaron una infección severa ocasionada por una bacteria que fue introducida en el menor por medio de la inyección suministrada en la droguería.
Por último, Leidy Viviana dejó una reflexión frente a la automedicación, los controles a las farmacias y droguerías en los barrios y la posible negligencia en la red hospitalaria de la ciudad.
“Por favor tomemos conciencia, no juguemos con nuestra vida, ni mucho menos con la de nuestros hijos. La automedicación puede causar la muerte y la negligencia en una droguería por un mal procedimiento es muy grave.
Le pedimos a las autoridades de salud, el ejercer más controles a estos establecimientos, en ver la caducidad de los medicamentos y los manejos de la higiene en los mismos. Así como ordenar a los médicos de las instituciones de salud ser más minuciosos a la hora de revisar y diagnosticar a los pacientes. Un diagnostico a tiempo puede salvar vidas”.




