ColumnistasMaría del Rosario Guerra

Un paisaje para el mundo

Colombia es un lugar lleno de espacios mágicos que esconden culturas únicas y tradiciones milenarias que hoy son reconocidas en el mundo entero. Exaltar la gran riqueza que posee nuestro territorio es todo un reto dada la gran diversidad en materia de flora, fauna y exuberantes paisajes que nos rodean. Esta vez haré mención a un pedacito de país con el que tengo un arraigo especial: el Paisaje Cultural Cafetero, una tierra única que merece ser preservada, conocida y admirada por la humanidad. 

Este paraíso con olor a café fue reconocido por la Unesco, el 25 de junio de 2011, como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Quienes hemos tenido la fortuna de conocer, vivir y disfrutar de esta tierra fresca y de gente pujante no solo valoramos inmensamente este reconocimiento, sino que trabajamos día a día en pro de forjar el desarrollo de la región, manteniendo viva la tradición productiva cafetera, y la cultura, arquitectura, gastronomía y turismo asociados a la caficultura, propias de esta hermosa tierra. 

El Paisaje Cultural Cafetero reconocido por la Unesco cobija a 51 municipios, incluida el área de amortiguamiento, de cuatro departamentos: Risaralda, Caldas, Quindío y Valle del Cauca. En esas firmes montañas donde el café colombiano cobra vida hay más de 79 mil caficultores con 95.503 fincas y 172.000 hectáreas sembradas de café, una de las bebidas con mayor reconocimiento y más consumidas en el mundo entero. Tal es el movimiento del ecosistema cafetero que ni la pandemia fue impedimento para que, según la Federación Nacional de Cafeteros, en 2020 Colombia lograra una producción de 13.9 millones de sacos de café verde. Así mismo, las exportaciones alcanzaron los 12.5 millones de sacos. Tan bueno fue el comportamiento que para ese mismo año los cafeteros lograron recoger una cosecha por valor de $9 billones, el mayor en 20 años, gracias además al buen precio internacional del grano que se ha situado entre $1.39 y $1.61 dólares por libra, lo que ha permitido que el precio de la carga en el país este en $1.4 millones.

En respuesta a la dinámica económica, cultural y turística de esta región es que desde el Congreso de la República he impulsado iniciativas que mejoren las condiciones socioeconómicas de la población, preserven la caficultura y la cultura cafetera, y promuevan un turismo en armonía con la conservación de los recursos naturales de la región, este último clave para la reactivación económica que tanto necesita el país. Entre ellas está la Ley 1913 de 2018 que creó la Comisión Intersectorial del Paisaje Cafetero, como instancia de articulación y coordinación de acciones para impulsar y preservar dicho patrimonio. La Comisión fue instalada hace dos años por el presidente Iván Duque y la preside el Ministerio de Cultura, con secretaría técnica de la Federación Nacional de Cafeteros. Igualmente está en trámite en el Congreso el proyecto de ley que busca reconocer el Paisaje Cultural Cafetero como Patrimonio Cultural de la Nación. Es increíble que hoy sea reconocido como Patrimonio Mundial por la Unesco pero no tenga ese reconocimiento nacional. Con ello, busco garantizar su preservación, conservación y protección por parte del Gobierno Nacional y autoridades departamentales y municipales, para reforzar así la declaratoria hecha por la Unesco y velar por el cumplimiento de los criterios definidos por ese organismo para preservar dicho reconocimiento. Esta iniciativa legislativa, de mi autoría, fue aprobada en primer debate. Con esto también se hace justicia con la caficultura colombiana.

A lo anterior se suma mi participación como coautora de otro proyecto de ley que busca enaltecer el Paisaje Cultural Cafetero y articularlo con los Planes de Desarrollo departamentales y municipales con el fin de preservar a nivel local los aspectos que valoró la Unesco para la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad.

Mantener esa declaratoria nos obliga como país a superar cuatro retos en el corto plazo: mantener la predominancia del cultivo de café en la zona, preservar la tradición cultural cafetera, conservar la biodiversidad en las zonas cafeteras e incluir en los planes de desarrollo nacional, departamental y municipal los compromisos con el PCC y cumplirlos. 

Es por esto que conmemorar esta primera década de la declaratoria como Paisaje Cultural Cafetero Patrimonio de la Humanidad, es una gran oportunidad para que este activo invaluable sea valorado, respetado y preservado en el tiempo por las generaciones actuales y futuras, cuya economía y cultura han girado en torno a la producción cafetera por más de 100 años.

Nota: al terminar de escribir estas líneas supe del vil atentado terrorista contra el presidente Iván Duque. Doy gracias a Dios que no lograron acabar con su vida ni la de sus ministros y acompañantes. Mi apoyo al presidente para que con firmeza y de la mano de nuestra Fuerza Pública combata el terrorismo, narcotráfico y criminalidad.

María del Rosario Guerra

@CharoGuerra

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