De nuestro bolsillo a las FARC

Eso es lo que nos está pasando a los colombianos todos los días, pues las FARC demandan cantidades de dinero para vivir cómodamente, mientras millones de compatriotas pasan trabajos para buscar un empleo, y si lo consiguen, la remuneración a duras penas les da para “sobrevivir”.
Desde siempre hemos dicho que la “paz” de Santos no solo resultaba costosa económicamente para un país con dificultades fiscales, sino vergonzosa como ejemplo de negociación para el mundo, que hoy no entiende que asesinos como alias Timochenko que tiene condenas por 452 años de prisión o alias Iván Márquez que está condenado a 760 años de cárcel por sus múltiples crímenes, estén muy tranquilos en las calles dictando cátedra como personajes públicos, en cambio de estar en la cárcel más segura del país donde paguen la pena correspondiente por su acción criminal.
Pero resulta que ellos no irán a la cárcel y por el contrario, impulsan con sus declaraciones el uso de su mecanismo de “justicia” conocido como la J.E.P. (Justicia Especial para la Paz) para que se juzgue y condene a los hombres de las Fuerzas Armadas que los persiguieron como correspondía en defensa de la Patria.
Desde finales del año, los congresistas de la Unidad Nacional y coalición de gobierno en el Congreso de la República, aprobaron la más lesiva manera de empobrecer a la gente; me refiero al aumento del IVA del 16 al 19% que hoy estamos pagando, entre otras cosas para aportar más dinero que pueda destinarse a la manutención de por lo menos 7 mil terroristas de las FARC que cada mes reciben en su cuenta de ahorros del Banco Agrario el 90% de un salario mínimo.
Hoy cuando han pasado seis meses desde que se firmó el acuerdo de impunidad con la guerrilla, cada narcoterrorista ha recibido dos millones de pesos ($2.000.000) para su tránsito a la vida civil y ocho millones de pesos ($8.000.000) para un proyecto “productivo”.
En otras palabras, cada guerrillero de las FARC, que asesinó, secuestró, acabó pueblos, sembró minas y violó niños, ha recibido diez millones de pesos (10.000.000).
Al mes de junio las zonas veredales o “pueblitos de paz” como los llaman los guerrilleros han costado al erario público doscientos cinco mil millones de pesos ($205.000.000.000).
Pero los gastos para las FARC no paran aquí, pues el alquiler de los terrenos donde están los campamentos al mes de julio habían costado mil seiscientos setenta millones de pesos ($1.670.000.000) y la alimentación durante el mismo periodo para los narcoguerrilleros suma más de 24 mil millones de pesos ($24.912.024.227).
Y un último dato que quiero presentar, es el costo que estamos pagando por la salud de los terroristas. Según la oficina del Comisionado de Paz, por ese concepto se cancela mensualmente la suma de mil cuatrocientos setenta y cinco millones de pesos ($1.475.000.000).
Debo recordar que de nuestros bolsillos también sale la plata para pagar la pensión de los guerrilleros de las FARC, que pagaremos con su sueldo por los próximos 24 meses.
Es un imposible, entender que mientras un empresario honesto y trabajador paga por cada cien pesos que se gana, setenta en impuestos; sus victimarios sin trabajar un día, sin pagar por sus crímenes, reciben dinero a raudales.
Cada peso que recibimos los colombianos por nuestro trabajo honrado y constante, está hoy en los bolsillos de las FARC que todos los días piden algo nuevo.
NOTA: Las FARC, los gobiernos de Cuba y Venezuela, tienen algo en común; su firme intención de implantar el Socialismo del Siglo XXI en Colombia, que tiene los cubanos presos en su propio país y a millones de venezolanos en las calles buscando comida en la basura



