La economía, la política y algo más…

Columna de opinión por: El Ciudadano
Podemos hablar días enteros sobre la economía de esta región y todo lo que nuestros sabios han venido predicando sin parar y a nada le han atinado. Poder decir que la vocación es turismo ha sido escampadero de muchos políticos de turno, porque a pesar de ser una buena opción de desarrollo nunca se le ha hecho una apuesta seria que permita que ella tenga vocación de prosperidad, sin la cual todo se puede resumir en la enorme desidia administrativa que nos ha venido acompañando y de la que hemos sido testigos mudos e inermes; lo cual nos vuelve de forma decidida corresponsables, por lo mal que hemos hecho la única tarea que nos encomiendan, que es votar correcto.
Si decidiéramos revisar quienes han sido, no los alcaldes o gobernadores de esta comarca, sino quienes han sido los secretarios de turno de los últimos 15 ó 20 años, tal vez podríamos entender porque independientemente de quien sea el payaso de turno al frente, los de atrás, los secretarios de despacho y de los organismos descentralizados han sido los mismos. Ahí está el problema real y es la verdadera razón detrás de esta inviabilidad gubernamental y, de paso, esta enorme descomposición social que nos viene rodeando, permeando de forma sistemática nuestro entorno y nuestro terruño.
Es ahí donde radica el principal problema económico de la ciudad y la región. No hacen falta más estudios o elucubración alguna pues a hoy, para todos es absolutamente claro quienes han sido los dueños de esos cargos públicos en secretarias y despachos y por qué la plata nunca ha alcanzado (ni alcanzará), porque la mayoría de las decisiones se toman en contrasentido del bienestar general, debidamente justificados por esos sombríos personajes que han manejados tras bambalinas los hilos del poder regional sin que exista control alguno sobre ellos.
Por supuesto que el proceso continuo de desindustrialización es una clara consecuencia de esta larga y penosa cadena de decisiones erróneas y malos manejos; nuestros ojos deben, por lo tanto, empezar a mirar cómo cambiar de forma radical esa perniciosa tendencia con un detallado plan que garantice que los empresarios locales y foráneos encuentren en esta región las condiciones propicias para que en un entorno de competencia sean las que requieren para que decidan asentar sus negocios en esta zona.
Pero como debemos seguir adelante y esta velada fotografía del pasado próximo no nos indica nada bueno, creemos que es hora de pensar en propuestas serias, viables que se traduzcan en un nuevo derrotero económico y social que de forma independiente de quien esté de turno. Y nos permita tener una carta de navegación que además otorgue seguridad jurídica a los próximos 20 o 30 años de desarrollo armónico y ordenado de la región y de la ciudad.
Esta no es una tarea fácil sobre todo por la mala imagen que se han empeñado tanto la prensa como los gobernantes en mostrar, creyendo de forma equivocada que con ese fenómeno amarillista quedan como príncipes cuando en realidad lo que están es desgarrando y destrozando las posibilidades de seguir adelante, por supuesto, ello no significa olvidar o dejar de informar, lo que significa y es el deber ser es que nos dediquemos a promover lo bueno, a generar las sinergias, a encontrar los caminos, a impulsar las ideas, a comprometernos a fondo, todo esto en procura de sacar adelante este propósito común que no es otro que engrandecer u fortalecer nuestro territorio para que se llene de oportunidades de empleo, de generación de riqueza, de nuevas empresas, de nuevas oportunidades.
Hace falta para ser contundentes los nombres o cargos, por ejemplo el secretario de desarrollo de tal pasó hacer el director de tal, el secretario privado de tal, paso a hacer en la administración tal, el jefe de tal oficina… y así.



