Generando esperanza

Columna de Opinión por: Fernando Guzmán
Octubre 2032. Buscando recorrer los pasos de mis padres y abuelos, que grato es observar cómo ha progresado nuestra tierra. La naturaleza y la tecnología se han unido entorno a brindar las condiciones requeridas para lograr que los sueños de sus gentes se hagan realidad en un ambiente tranquilo y en paz, despertando la admiración del mundo que lucha por encontrar aquello que para nosotros ya no es una utopía. Visitada por Miles con ansias de quedarse, pero disfrutada por quienes nacimos o crecimos acá. Ibagué Capital de mi Tolima que inundada de arte en cada rincón motiva a construir e innovar, gracias al aprovechamiento del talento de su comunidad aporta al país y al mundo importantes economías. Ese nuestro hogar, el sueño de muchos, hoy es una realidad. Pero no fue fácil y aquí les contamos el sentir de la tierra.
“Hace centurias trasegaban mis suelos gentes sin barreras entre sus pieles y el verdor de mis caminos, sin límites por defenderme a mi quien siempre procuraba su cuidado, mientras suministraba lo que ellos necesitaban para su buen vivir y existir. Todo bajo un cielo plagado de estrellas que iluminaban su presente y guiaban su futuro protegidos por sus dos grandes Dioses. El sol y la luna.
Pero el hombre blanco surcando los mares desembarcó en nuestras sagradas tierras y con ellos la miseria que se traduciría en suelos saqueados, mujeres y niños violentados a través de libertades sagradas esclavizadas que habían sido celosamente guardadas para mí, la tierra, su todo.
El derramamiento de sangre manchando mi honor y rompiendo la armonía que reinaba en mis praderas avanzaba entre los días y cientos de años después aún pervivía en mis entrañas, pues ese mestizaje violento seguía ultrajando mis terrenos, acabando mis esperanzas, generaciones me habían pisoteado y solo deseaba que el suplicio terminara.
No sentí respiro, no me reconocía a mí misma ni a mi gente, razón por la cual me preguntaba ¿en que se han convertido? Justo cuando pensaba que era imposible soportar más, una Era de violencia se apoderó de mi ser y con marcas de guerra quedó tatuada en mi piel el mal que hoy se repasa en cuadernos de historia. Familias enteras abrumadas por la desesperanza, ríos teñidos de sangre, montañas como campos de guerra y reservas naturales convertidas en fosas comunes.
Hermanos se asesinaron entre sí, sin comprender el porqué. La herida se extendía y se agudizaba por todo mi ser, hasta que el clamor del pueblo que padeció por más de medio siglo el horror, llamó a la calma con firmeza y logró el inicio de la reconciliación. Pero tristemente, la ilusión se desvanecía a causa de la ambición y el poder que un día llegó por los mares y aún prorrogaban el suplicio y la incertidumbre; sin embargo la esperanza vencía la angustia, el anhelado fin del sufrir estaba cerca”.
Así, solo faltaba vencer a aquellos que saqueaban clandestinamente tras las prendas de cuello blanco nuestro erario. Fue entonces cuando la comunidad se pronunció, la juventud despertó y quienes lo habían soñado se unieron en el amanecer del año 2017 y juntos gritaron al unísono:
SOMOS
“LA GENERACIÓN DE LA ESPERANZA”



