ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

Bajo la égida China

Crónica de Gardeazabal # 127

Latinoamérica ha sido desde la época de Monroe y del libertador Simón Bolívar un territorio que en su gran mayoría ha estado mirando hacia los Estados Unidos. Salvo Argentina y Chile, que mantuvieron nexos muy fuertes con Inglaterra y Alemania y giraron más alrededor de Europa que de USA, el resto de la mentalidad latinoamericana ha sido la del dólar, la del gringo y la de la ilusión de tener visa para ingresar en cualquier momento al territorio norteamericano. La generosidad gringa, que nos llegó a nosotros cabalgando en el atropello invasor de las repúblicas bananeras o en la filantropía de los ricos que montaron grandes fundaciones para repartir las ganancias que les dejaba la explotación inmisericorde de los producidos de estas tierras nuestras, siempre nos hizo pensar que a la hora del dolor o de la angustia eran los estadounidenses los que nos ayudarían a pasar el trago amargo. Muchas veces lo fue así, Finalmente han actuado como imperio y nos han tratado paternalisticamente como colonias. Hasta que llegó el covid y la verdadera cara dura del gringo, la que ya conocen en  Centroamérica y el Caribe explotando miserablemente pero al alimón con  las diactaduras, ha vuelto a aparecer .

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En una actitud que puede resultarles muy costosa, los Estados Unidos han sido incapaces de pensar con generosidad y tomando las banderas de la avaricia han dispuesto que todos sus esfuerzos, todos sus laboratorios y todos sus instrumentos de sanación contra el covid sean usados primero y    totalmente por ellos, negándose torpemente a darnos la mano a los países en donde su égida se ha sentido y dejando el campo abierto para que la China, que ya comienza a disputarles el cetro mundial avance ganando confianza en medio de la gratitud .

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El hecho de que los Estados Unidos se hayan negado a compartir las vacunas que han fabricado contra el covid y que todas las que han producido las hayan dispuesto para satisfacer el futuro de sus ciudadanos ,y no de los latinoamericanos, ha sido aprovechado por China que ha facilitado rápidamente, vendiendo, no regalando, las vacunas de Sinovac que podrán seguramente salvar muchas vidas. Son detalles pequeños pero valorados demasiado alto por quienes se angustian de no poderse salvar ante la actitud del patrón rico de hacerlo primero que ellos.

 

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Porce, marzo 5 2021

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