ColumnistasJuan Manuel Díaz

Desbloquear la 60 es una necesidad imperante

Antes de cualquier juicio a priori por el titular de esta columna, quiero recordar que mi posición frente al paro ha sido de apoyo a las dignas rabias de los colombianos, pues como dije en mi escrito de la semana pasada, Colombia por fin despertó del letargo.

El paro logró tumbar la reforma tributaria, la reforma a la salud, al ministro Carrasquilla, y tiene en serios aprietos al nefasto gobierno Duque, que a hoy y según una encuesta tiene un 76% de desaprobación. 

Sin embargo y con todo eso, es necesario avanzar en los propósitos, y uno de ellos, es justamente preparar las elecciones del próximo año. El pasado lunes el debate de moción de censura al ministro Molano dejó ver nuevamente en televisión nacional, los pobres argumentos de la mayoría de los congresistas colombianos, la mezquindad como ven al país, y especialmente, la necesidad de renovar el congreso el año entrante, pues esas miles de personas que han salido a marchar, tienen la obligación de salir a votar el año entrante masivamente, porque es en las urnas que se pueden lograr los grandes cambios. 

Tristemente los liderazgos que deberían estar en manos de los políticos, han sido reemplazados por gente como el influencer Beto Coral, la cantante Adriana Lucía, y el célebre Alejandro Riaño y su personaje Juanpis; y eso no está mal, sino que el protagonismo de los cambios y las propuestas deberían venir de quienes nos representan en los escenarios de decisión. ¿O habrá que llevar a la Cámara y al Senado a Margarita Rosa, y a los demás artistas que han alzado su voz de protesta en esta coyuntura?

Uno de los temas más controversiales del paro han sido justamente los bloqueos que han generado pérdidas humanas como el de la bebé de Buenaventura, pero también perdidas millonarias no solo a las grandes empresas, sino a los productores y campesinos colombianos. En Ibagué, no solo se trata de los Centros Comerciales de la llamada Milla de Oro, sino también del señor de la esquina que tiene un famoso asadero de pollos que ya está quebrado, así como la tienda de las empanadas, las droguerías que quedan por la misma cuadra, entre otros comerciantes que ni se atreven a hablar del temor a las represalias.

Los cerramientos de 5 y 10 muchachos, algunos de ellos cuestionados y acusados por la ciudadanía de robar y usar esos espacios para consumir licor, lo único que logran son deslegitimar la protesta social, y perjudicar al pueblo que ya bastante tuvo con la actitud mezquina del gobierno nacional. ¡Por favor, desbloqueen la 60!

 

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