Dos familias fueron evacuadas mientras el incendio avanzaba hacia sus viviendas en Coyaima
Las llamas estuvieron a pocos metros de varias casas ubicadas en el resguardo Meche San Cayetano. Habitantes y bomberos priorizaron el rescate de un adulto mayor y de un hombre con movilidad reducida antes que continuar combatiendo el incendio.

El incendio forestal que afecta desde hace ocho días al resguardo indígena Meche San Cayetano estuvo a punto de convertirse también en una tragedia humana. Jesús Moncaleano, gobernador indígena del territorio, aseguró que durante las labores realizadas en la noche más crítica de la emergencia las comunidades tuvieron que abandonar momentáneamente el combate contra las llamas para concentrar todos sus esfuerzos en evacuar dos viviendas que estaban a pocos metros del fuego.
Las casas pertenecen a dos de las familias más vulnerables del sector y se encuentran ubicadas en la parte baja de la montaña, justo hacia donde avanzaba el incendio impulsado por los fuertes vientos. En una de ellas reside un adulto mayor de aproximadamente 87 años, mientras que en la otra vive un hombre que recientemente sufrió un grave accidente laboral que comprometió una de sus piernas y limita considerablemente su movilidad.
«La prioridad fue salvar a las personas. Dejamos de combatir el incendio para rodear las viviendas y evitar que las llamas llegaran hasta ellas. Había mucha angustia porque sabíamos que allí vivían personas que difícilmente podían salir por sus propios medios», explicó Moncaleano.
Los habitantes organizaron rápidamente cadenas humanas para proteger las viviendas mientras otros colaboraban con la evacuación de los residentes. La comunidad utilizó herramientas manuales para retirar vegetación seca alrededor de las casas y crear barreras que evitaran que el fuego alcanzara las estructuras.
El gobernador recordó que fueron momentos de enorme tensión porque el incendio avanzaba rápidamente debido a las altas temperaturas y al fuerte viento que caracteriza la zona durante esta temporada. «Uno siente impotencia porque quiere apagar el incendio, pero al mismo tiempo sabe que primero está la vida de las personas. Esa fue la decisión que tomamos entre todos», indicó.
Aunque finalmente las viviendas no fueron consumidas por las llamas, el riesgo continúa latente debido a que el incendio sigue activo en diferentes sectores del resguardo. Las comunidades temen que un cambio en la dirección del viento pueda volver a acercar el fuego al caserío principal.
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Moncaleano explicó que precisamente esa posibilidad fue una de las razones por las que decidieron reiniciar las labores desde muy temprano. «Si hoy no logramos contener un frente importante del incendio, las llamas podrían llegar al caserío donde vive la mayor parte de la población. Esa es nuestra mayor preocupación en este momento», advirtió.
Mientras esperan el apoyo de brigadas forestales especializadas, los habitantes continúan organizándose para proteger tanto sus viviendas como los cultivos de pancoger que representan el sustento de decenas de familias indígenas




