El atraso

Después de largas y arduas discusiones al interior de nuestro colectivo SOMOS “La generación de la esperanza”, logramos definir que nuestro enemigo único a combatir no es la derecha, ni la izquierda; ni los rojos, ni los azules, ni los amarillos, ni los verdes. La razón, nuestra propuesta no genera divisiones laterales, porque no creemos en ese tipo de discusiones decimonónicas que tanto daño le han hecho a nuestra sociedad. Para la muestra un botón, la discusión que ha debido y debe darse en torno a la Paz, ha estado rodeada de izquierdas y derechas, pero un tema que debió unir a toda una Nación, por el contrario generó y genera polarizaciones tan dañinas y peligrosas, similares a las que rodearon en la década de los 80s la creación de las (Autodefensas Unidas de Colombia) AUC.
Así, una vez determinada nuestra posición de no participar en ese tipo de discusiones, proponemos una división frontal – anterior, que es aquella que plantea un antes y un después, un antes marcado por el atraso, fruto de fenómenos tales como: la indiferencia, el conformismo, el facilismo, la desidia, el irrespeto, la corrupción y como dirían los pelaos que integran nuestro colectivo el “importa culismo”, promocionado por líderes de antaño “caciques” que no tuvieron visión de territorio y prosperidad general.
Y un hoy con visión de futuro proyectado a generar una prosperidad irrigada hacia todos los rincones de nuestro Tolima, protagonizado por las nuevas generaciones y por quienes pertenecen a las anteriores pero que están dispuestos a proponer, a afrontar y a apoyar el cambio.
Sin embargo, para poder mirar hacia adelante es necesario que cada uno de nosotros ubique muy bien su retrovisor personal y el de nuestro departamento, porque es de rigor mirar hacia atrás y determinar los responsables de nuestro atraso, para poder aprender de sus errores y no repetirlos, porque es necesario conocer nuestra historia para no condenarnos a vivirla de nuevo.
Una vez hecho ese ejercicio, estamos en la obligación de castigar socialmente a los responsables de nuestro atraso, porque para ellos no es suficiente la sanción, penal, fiscal o disciplinaria, si algún día les llega, a esos “caciques” debemos castigarlos socialmente, señalándolos, marcándolos como aquellos generadores y culpables de la lamentable situación de nuestro territorio, pero sobre todo entregándoles a sus sucesores naturales quienes buscan liderar nuestra tierra en cuerpo ajeno esas razones amañadas que nos atan al pasado.
Ya es hora Tolimenses de despertar y mirar hacia adelante, de darnos una oportunidad como sociedad eligiendo líderes que estén dispuestos a proponer y proyectar futuro, pero sobre todo a rendirnos cuentas como nuestros mandatarios, que estén dispuestos a hacer públicas sus declaraciones de renta y explicarnos cada centavo que reciben vs cada centavo que gastan.
Fernando Guzmán
SOMOS



