ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

Los Gómez y los Galán

Colombia es una democracia hereditaria. Familias que han detentado el poder quedaron tan mal acostumbradas que no solo sus hijos y sus nietos han aspirado,(y conseguido muchas veces), volver al poder sino que han pretendido ejercer venganza asumiendo funciones de la justicia.

El ejemplo lo estamos viviendo por estos días cuando dos de esos núcleos hereditarios han vuelto a salir a la palestra para defender sus tesis o para confrontarlas  porque la historia que nos pretendieron contar fue, en verdad, muy distinta a como la estamos conociendo ahora.

La revelación de las Farc de que fueron ellos los que asesinaron villana y miserablemente a Alvaro Gómez Hurtado no parece ser ni una exageración de Piedad Córdoba ni mucho menos una mentira firmada por los actuales dirigentes de la bancada congresional de esa antigua fuerza guerrillera.Jose Obdulio Gaviria, senador del Centro Democrático, tenía en su poder y había comentado en su momento que lo había recibido,un libro en rustica que las FARC publicaron sobre las cartas y documentos de Tirofijo donde una y otra vez reconoce a su estilo que fueron ellos los asesinos de Gómez Hurtado.Eso,por supuesto,ha levantado roncha en los herederos del jefe conservador que durante años han ido construyendo, con mas lentitud y terquedad que con pruebas irrefutables, que a Gómez lo mataron para favorecer a Samper gracias a la intervención de su  ministro Horacio Serpa ante los narcotraficantes del norte del Valle.

Casi al mismo tiempo se vino a saber que los hijos de Luis Carlos Galán se disputan el dominio de un apartamento que recibieron como compensación judicial  por el condenable y miserable crimen de su padre.Ellos,  durante años, persiguieron la opción de que la justicia sancionara de oídas, sin pruebas reales, a Alberto Santofimio porque Popeye había oído de  quien dijo haber escuchado en  una reunión del senador tolimense con Pablo Escobar y en  donde  Santofimio habló de que había que matar a Galán.

De nada sirvieron que se descubriera la responsabilidad de gentes del Das y de oficiales de la policía y obviamente de los narcos que pagaron para que lo mataran. Se cebaron en Santofimio hasta conseguir que el senador tolimense tuviera que entregar su apartamento del norte de Bogotá como compensación económica por el crimen que nunca le  probaron que había cometido.

Quizás siguiendo el ejemplo de las Farc algo uno de los capos expresidiarios gringos entregue pruebas fehacientes en el inmediato futuro, de quien en verdad mató a Galán como las que tenía José Obdulio  sobre Gómez y que aparentemente las Farc van a reforzar con más detalles ante la JEP.

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