ColumnistasJosé Ángel Londoño Ortiz

Los retos del sector empresarial Tolimense

Desde La distancia.

Salí del Tolima el 17 de junio de 1998, en medio de una grave crisis económica nacional, y sin vislumbrar una salida digna a la difícil realidad social y política que se vivía en ese momento en el departamento. Nada más en diciembre de 1997, había trabajado junto a la extinta agencia de publicidad Diseños y Proyectos, en la entrega de la primera y única Guía Turística del Tolima, un esfuerzo del saliente Gobernador Francisco Peñaloza Castro, por dinamizar un sector económico que genera miles de empleos a día de hoy en todo el mundo.

Esa visión que impulsó Peñaloza Castro a la ciudad y al departamento, la visión integral de un futuro mejor para su región, es la que les hace falta a nuestros dirigentes hoy en día.  Pacho Peñaloza (Con errores y todo), fue un visionario que prospecto a Ibagué y al departamento como un posible nudo logístico para el país. La posición estratégica que da vía hacia el sur y el sur occidente de Colombia, su gran variedad de climas, su diversidad ecológica y cultural, vaticinaban al Tolima como un eje vital para Colombia en la Cuenca del Pacifico. Desafortunadamente esto se ha echado a pique por muy malas administraciones, tanto en la Ciudad que es el eje articulador y la visión que jalona a esta región, como en el departamento. A esto se suma un sector empresarial miope, donde dirigentes gremiales han durado 25 y hasta 35 años o más, calentando silla, pero sin tener una visión, una prospección integral de futuro, desde las perspectivas económicas y sociales de la región, sus ejes articuladores y su estratégica posición geopolítica.

Creo que una de las ventajas de Pacho Peñaloza fue la de haber viajado y poder haber visto modelos de ciudad en Europa. Al viejo le encantaba viajar y no solo de turista. Viajaba para poder ver como una ciudad se prospectaba, como una región se planificaba y como era posible en la práctica hacer esto. Lo intentó hasta el último día de su mandato en la Gobernación, entregándole al departamento la Guía Turística del Tolima, documento nunca vuelto a reproducir.

Los problemas reales del departamento del Tolima y la ciudad de Ibagué, son preocupantes. Cuando el desempleo global indica que detrás de Cúcuta y Quibdó, es Ibagué la capital de departamento con la mayor tasa de desempleo del país, con un 19.4% de su población económicamente activa parada, una tasa de participación del 60.4% y una tasa de ocupación del 48.7%; Con estas cifras, un buen dirigente estaría sin pegar el ojo, sin poder dormir.

La gran pregunta es: ¿Qué vamos a hacer?

Los retos de la clase dirigente tolimense no son pocos. Los indicadores económicos del año 98 a la fecha son poco lo que han variado y eso lo que indica es que tenemos dirigentes que no prospectan, no generan dinámicas económicas, políticas y sociales que estén acorde a las realidades del departamento. En pocas palabras, no hay visión de futuro.

Los retos de todos y cada uno de los Tolimenses, son entonces ver como hay una renovación de la clase dirigente del departamento en todos sus sectores: económicos, políticos y sociales. Como desde esa renovación se puedan generar nuevas dinámicas económicas, y como se puede llegar a cambiar una mentalidad tan  provinciana y dar paso a la construcción de una visión conjunta para el desarrollo   de la región, con una mentalidad emprendedora, moderna con visión de futuro en sectores como el turismo, la educación y el agroalimentario, sobre todo para el efecto post pandemia.

Les dejo para la reflexión:  el reto de los Tolimenses está en sus propias manos. Si quieren cambiar esta visión y trabajar por la región, está en sus manos.

J.A. Londoño O.

Barcelona

 

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