ColumnistasFelix Ramón Triana

Mi opinión: no más enfrentamientos

A quien le gusta vivir en un clima de tensión, creo que a nadie. Todos avocamos por una convivencia tranquila, donde cada uno pueda desarrollar sus diferentes actividades sin tener que sufrir el estrés que genera el estar buscando vías alternas para evadir los bloqueos que por estos días están de moda o huir de las persecuciones que realiza la policía a quienes rompen la tranquilidad de una marcha o concentración de protesta pacífica.

Además, un clima tirante se convierte en el enemigo oculto de los empresarios y comerciantes, los golpea dado que la gente no sale y prefieren aplazar las compras, por lo tanto, las ventas caen generando con ello angustia para quienes tienen compromisos financieros con sus proveedores, empresas de servicios, inclusive con sus propios trabajadores dado que el flujo de caja se va al piso. Todo ello es entendible y preocupante.

Esta situación de intranquilidad lleva a empresarios y comerciantes a solicitar al gobierno garantías para abrir sus empresas y negocios, generándose con ello un enfrentamiento furtivo entre quienes tienen el derecho a protestar y quienes tienen el derecho a trabajar. Situación que en cierta forma es un espaldarazo al gobierno para ejercer la autoridad a través del actuar de la policía y en algunos casos del ejército, y así enviar un mensaje del ejercicio de dominio. 

Créanme que esta situación que se presenta no la he podido digerir, para nadie es un secreto que existen motivos suficientes para que los colombianos protesten, protesta que se veía venir dado que el país era una olla pitadora, que día tras día acumuló rabia por actuaciones gubernamentales nada claras y transparentes que generaron indignación en sus ciudadanos de a pie. Basta revisar las cifras emitidas por el DANE donde se observa que el 45% de la población del país vive hoy en pobreza, de ellos casi el 20% están en pobreza extrema, es decir, con hambre, sin empleo, sin educación, sin vivienda, sin salud y lo más triste sin oportunidades, mientras por el otro lado crece el gasto y la corrupción estatal.

Igualmente se escuchan reclamos de empresarios como los arroceros por la cantidad de arroz importado, del sector textil y confecciones por la apertura que se dio a las prendas que llegan del oriente, ni que decir de nuestros campesinos su producción reemplazada por productos extranjeros, ejemplo los cultivadores de papa. Lo anterior valida que hay decisiones gubernamentales que están afectando al sector empresarial que se deben corregir, de no hacerlo el malestar continuará y el clima de incertidumbre permanecerá. 

Ante este panorama, considero que no es sano, ni es el momento para generar nuevos enfrentamientos, dado que son válidos los argumentos de quienes hoy protestan, como también son válidos los argumentos que esgrimen los empresarios y comerciantes. Como tal, se debe buscar tender puentes que tengan como objetivo solicitar al gobierno que se siente a escuchar las inquietudes de los participantes en la protesta como las inquietudes del sector empresarial. En otras palabras, se debe buscar el MAAN, es decir, la mejor alternativa para un acuerdo negociado donde los diferentes actores logren exponer sus inquietudes y lograr las soluciones a la problemática que viven, de tal manera que volvamos a la tranquilidad para concentrarnos en las estrategias a implementar para enfrentar lo que queda de la pandemia y lograr reactivar y dinamizar la economía. 

Félix Ramón Triana Gaitán  Mayo 24 – 2021

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