ColumnistasFelix Ramón Triana

Polarización: no más

Créanme que se me está llenando el vaso, frase de mi abuela cuando algo le molestaba, así me está pasando a mí con la polarización que vivimos en nuestro país y cuyos protagonistas a través de diferentes estrategias tratan de demostrar que tienen la razón con verdades o mentiras, eso no importa, lo que les interesa es ganarse la confianza de quienes los leen y/o escuchan.

Sin darnos cuenta estamos en un juego peligroso, muchos estamos contribuyendo sin querer a incrementar dicho enfrentamiento al convertirnos protagonistas de esta, es decir, estamos siendo igualmente responsables de la situación que hoy vive Colombia. Qué bueno que cada uno analizáramos nuestro grado de empatía, creería que es cero. Nos estamos enfrentando unos contra otros, dado que no dialogamos y si lo hacemos no escuchamos. Bien lo dice el escritor y periodista Carlos Pardo Viña en su columna “País de sordos” publicada en el portal de noticias “El Cronista”, la semana pasada, donde llama la atención sobre la necesidad de dialogar y escuchar. No escuchamos al hijo, a la esposa, al novio, a la novia, al vecino, etc. Solo queremos hablar para imponer nuestro criterio a los demás, si no lo logramos lo declaramos enemigo y buscamos la forma de combatirlo. Esta actitud es nociva y nos impide encontrar soluciones a las problemáticas que hoy vivimos.

Además, estamos utilizando un lenguaje general sin particularizar lo cual tampoco es sano, ya que el mismo es un factor que estimula la discordia, veamos: hoy a quienes participan en el paro los calificamos de vándalos o vagos sin tener en cuenta que le asiste el derecho a la protesta consagrado en la Constitución Nacional, sin tener en cuenta que quienes hacen vandalismo, son muy pocos.  A los que estamos reclamando justicia social, los que exigimos que se combata la corrupción, los que reclamamos condiciones de vida digna para todos, los que exigimos oportunidades para los jóvenes, los que pedimos educación de calidad y pertinente, los que reclamamos servicios de salud y la posibilidad de una vivienda, que entre otras cosas es un derecho, además de ser una legítima aspiración, nos señalan como izquierdistas, socialistas o Castro Chavistas. Estamos usando frases como “gente de bien” lenguaje que contribuye a que los ánimos se caldeen, hacerlo es estigmatizar lo cual incita al enfrentamiento. 

Mi opinión: no más enfrentamientos – Don Tamalio

Qué bueno que reconociéramos que, como seres humanos, todos nos merecemos vivir dignamente; que vivimos en Colombia dado que nacimos aquí, por lo tanto, somos colombianos, tenemos los mismos derechos y deberes. El hecho que algunos hayan tenido la suerte de nacer en un hogar con comodidades, no les da el derecho a ser indiferentes. Recordemos que llegamos al mundo sin nada y nos vamos de el sin nada. Qué bueno que admitiéramos que todos nos necesitamos de una u otra manera, los empresarios necesitan de los trabajadores, los trabajadores necesitan de los empresarios, los estudiantes necesitan de los profesores y los profesores necesitan de los estudiantes y así sucesivamente. Nadie tiene la autonomía para tener una existencia ciento por ciento independiente.

Sería sensato que, a pesar de la diferencia de clase social, pensamiento, ideología, religión, color, sexo, se trabajara desde esa diferencia por el bienestar de todos. El egoísmo, el individualismo, y la indiferencia no son buenos consejeros. Construyamos unidad y trabajemos por objetivos colectivos, la polarización solo resta y divide, cuando lo que necesitamos es sumar y multiplicar. Aceptemos que el país viene arrastrando problemas de todo tipo y carece de un norte definido y claro, pero a pesar de ello, demostremos con hechos que estamos dispuestos a retomar el rumbo. El reto esta planteado. 

Félix Ramón Triana Gaitán. Mayo 31 – 2021

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Un comentario

  1. Doctor Triana, su reflexión entorno a la necesidad de no más enfrentamientos es no solo pertinente en estos días de prueba, se hace indispensable el diálogo genuino que lleve a ambas partes a una completa empatía.

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