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La carta que conmovió a Alberto Santofimio Botero

La situación que nuevamente remueve el caso judicial de Alberto Santofimio Botero, abrió el espacio para que como en los viejos tiempos, una carta fuera la voz de aliento para un amigo en desgracia.

Desde hace dos meses, exactamente el 21 de septiembre, seis meses después de haber retornado a su lugar de residencia con libertad condicional por riesgo de Coronavirus, el ex ministro y ex congresista tolimense, Alberto Santofimio Botero, entregó su apartamento de 246 metros cuadrados, ubicado en un exclusivo sector de Bogotá, a la familia Galán.

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El ex político tolimense escrituró el inmueble a Alfonso, Carlos Fernando, Claudio Mario, Juan Manuel Galán y a la viuda Gloria Pachón, dentro de este traspaso también se entregó el 11% del inmueble a Olga María Ramírez González, esposa del escolta Santiago Cuervo, fallecido en el atentado a Luis Carlos Galán.

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El valor de esta propiedad $1.956 millones, fue reconocido como indemnización a las víctimas dentro del proceso justicia.

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Ante la coyuntura el periodista y abogado tolimense, Edward Amaya Márquez, le remitió una carta a Alberto Santofimio, en la cual expresa varios de sus puntos de vista frente al fallo condenatorio que lo obliga a estar por más de 20 años privado de la libertad.

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Esta es la carta de Amaya Márquez a Santofimio Botero:

Cuando apenas comenzaba mi oficio como periodista, por allá en la década de los 80, fui testigo del conocimiento que usted, Dr. Alberto tenía de los problemas sociales del departamento y del país entero. Recuerdo que Usted insistía en la necesidad de atender a ‘La Otra Colombia’, en referencia a ese sector de la población desatendido por el Estado. Este aprendiz del oficio de las comunicaciones acompañó sus giras por orden del periodista Arnulfo Sánchez, y una vieja grabadora registró memorables discursos que nos hacían soñar y creer que un nuevo país era posible.

De hecho, en su última campaña a la Presidencia de la República estuve colaborando al lado de Manuel Mendieta en su oficina de la Carrera 7a. Convencido de que un tolimense volvería a darle grandeza al Solio de Bolívar.

Años más tarde en la Universidad, cuando adelantaba mis estudios de Derecho, presenté un trabajo para demostrar las protuberantes fallas e inconsistencias en el proceso que se adelantó en su contra. Todos mis compañeros, incluso los más encarnizados opositores, coincidieron en que estábamos ante una injusticia de enormes magnitudes. Llegará el día que la justicia corrija el error y los libros de historia muestren la dimensión que su señoría tuvo en el Congreso, en el ejecutivo, en la cultura y en la política nacional. Un abrazo”.


Edward Amaya Márquez

La misiva fue recibida con agrado, como si de viejos amigos se tratara. En ella, Santofimio señaló que volvían a su memoria los años gloriosos del Tolima cuando el departamento era protagonista en la vida política y administrativa del país.

En su despedida, Santofimio citó las palabras del periodista Gustavo Álvarez Gardezabal, en medio del Foro “Armero, 35 años de olvido y una tragedia que continúa”, organizado por José Ancízar Cabrera, realizado a través de varios medios de comunicación digitales y emisoras comunitarias tolimense, donde fue panelistas el pasado 15 de noviembre señaló, “A Santofimio la historia le dará la verdad que le negaron los jueces”, dejando entre ver que no desconfía que en algún momento su nombre vuelva a ser dejado en limpio por la misma justicia que lo condenó.

 Columna de Opinión de Gustavo Álvarez Gardeazábal: Los Gómez y los Galán

Muy apreciado Edward.

He leído con deleite una y otra vez su evocador y lúcido mensaje. Es contundente recorrido que usted hace de tramos decisivos de su juventud, paralelos con aquellos de la historia regional y nacional, cuando el Tolima era la fuente de las ideas, los acontecimientos, los derroteros y los protagonistas del acaecer político colombiano.

 Entonces despertamos con claridad ideológica, fuerza programática, decisión ejecutiva y contundente fervor popular, la esperanza de millones de colombianos en una patria reconciliada, democrática, justa, equitativa, progresista para todos. Esta grande y promisoria ilusión se vio tronchada por las oscuras maniobras de la judicialización de la política y la politización de la justicia, cáncer letal de corrupción inenarrable para la sociedad de nuestro tiempo.

Hitos formidables, como el Encuentro por la Paz, en el Teatro Tolima “Proceso de Paz Nacional 1988 1989”, recogido en el libro ” El Tolima, una Respuesta Pacífica”, que marcó el camino que fue decisivo para los posteriores acuerdos, y el Congreso Ideológico del Partido Liberal Colombiano, en el Hotel Ambalá marcaron el destino de Colombia para su inmediato futuro institucional y político.

Es la perspectiva afortunada que usted, con una visión objetiva, diáfana, desasistida de pasiones ciegas y malsanas, trae como lección para las nuevas generaciones, que deben asumirla, estudiarla, y ojalá, y atenderla.

Además, al final de su valioso documento, aborda usted, como abogado e investigador juicioso, el tema de la absolución unánime del Tribunal Superior de Cundinamarca, a mi favor, la cual fue atacada, en decisión controvertida y rechazada, como usted lo afirma, en una insólita sentencia, contraria al espíritu y la letra de la Casación, en Colombia.

El estudio que usted realizó, como joven abogado, coincide, plenamente, con opiniones y pronunciamientos definitivos tan respetables, como los del expresidente de la Corte Constitucional dr. Jorge Arango Mejía, las de los expresidentes de la Corte Suprema de Justicia drs. Jorge Enrique Valencia y Jorge Córdoba Poveda, y los ilustres catedráticos y tratadistas drs. Juan Fernández Carrasquilla, Jorge Arenas Salazar, León Jaramillo, y John Jaime Posada, entre otros.

Ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, está la demanda sobre esa inicua decisión, de los tiempos ingratos del llamado Cartel de la Toga.

El mejor resumen de este doloroso episodio, lo ha hecho, recientemente, el prestigioso escritor y valeroso periodista, Gustavo Álvarez Gardezabal: “A Santofimio la historia le dará la verdad que le negaron los jueces”.

Gracias, amigo Edward, por sus generosas y alentadoras palabras. Un fuerte abrazo”. 

Alberto Santofimio Botero.

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