Camilo Páramo

Ibagué, en búsqueda de una política de empleo

Uno de los mayores flagelos de la ciudad de Ibagué es que cuenta con altos índices de desempleo (13.6%) y de subempleo (56.6%), lo cual supone un empleo formal que escasamente llega al 29.8%, y teniendo en cuenta que según el DANE el 70% de los empleados en Colombia ganan un salario mínimo, la ciudad solo cuenta con una población económicamente activa del 8.94% que gana más de un salario mínimo, del cual su mayor parte gana menos de dos salarios mínimos. 

Esto supone una sociedad pobre que además recolecta un porcentaje elevadísimo de sus impuestos locales en una población muy reducida que cuenta con una mayor capacidad de pago, y una serie de distorsiones en la protección en salud donde se invierte la pirámide con la que se calculó el sistema, pues poco menos del 30% de los empleados de la ciudad subsidian a poco más del 70% de la población ibaguereña, lo cual explica en parte la crisis de las entidades de salud municipales

Partiendo de estas premisas, cual es el papel del estado en la búsqueda del empleo? Que debe hacer el municipio para avanzar en la generación de empleo en la ciudad a partir de una diversificación De Fuentes de empleo y evitando en lo posible la generación de subempleo típico de las ayudas paupérrimas que históricamente se han entregado a pequeños sectores de la población que con ese dinero construyen una pequeña alternativa de vida pero que siempre está al borde de quebrarse y que además no genera empleo adicional de calidad?

Esto por supuesto no puede ser la creación de puestos de trabajo innecesarios en la administración municipal, pues ello carga las finanzas y genera unas clientelas políticas prisioneras del sistema sin mayor valor agregado para la ciudad, ni tampoco de empresas públicas no estratégicas  porque – no se puede negar – el sector público no es un buen administrador de los negocios privados ni es su función establecer este tipo de empresas salvo en sectores claves como la energía, la gestión de basuras, el acueducto y poco más

Tampoco el subsidio directo de las empresas, pues ello solo consigue crear empleos falsos, permitiendo el enriquecimiento de los empresarios y alimentando la inexistencia de nuevos sectores económicos intensivos en mano de obra, que es en definitiva lo que necesita la ciudad. 

Así pues, parece ser que el papel central del municipio debe ser de doble vía, por un lado dándole continuidad a los procesos de emprendimiento  en la forma en que está planteada en el plan de desarrollo, estos es, generando procesos de alto valor agregado que incentiven la instalación de empresas nuevas en la ciudad, buscando siempre que los mismos tengan como propósito no solo el auto empleo sino la generación de empleos productivos y formales, lo cual podrá llevar a la reducción real del desempleo en la ciudad

Por el otro, debe centrarse en convertir las bolsas de empleo en mucho más que la simple y mecánica bolsa tradicional donde se publican las ofertas de empleo y se envían a las empresas las hojas de vida que se considere que cumplen el perfil, pues ello supone replicar una labor que en la actualidad cumplen suficientemente las cajas de compensación familiar y el SENA, sin un valor agregado especial que hagan relevante la inyección de dineros públicos de las arcas municipales

Esta transformación debe empezar por entender el proceso de la búsqueda de empleo como un proceso interactivo y alimentador, donde el municipio establezca unos procesos pedagógicos específicos para que los ciudadanos desempleados aprehendan las técnicas necesarias para la consecución de un empleo de calidad; esto es, una serie de capacitaciones que le expliquen a los ciudadanos como buscar empleo, como afrontar una entrevista, como organizar una hoja de vida atractiva, como usar las redes sociales para la búsqueda activa de empleo… entre otras.

Esto se debe complementar con la existencia de unas alianzas con empresas medianas y grandes para establecer los perfiles requeridos y orientar las capacitaciones hacia las necesidades empresariales, siempre y cuando estas se comprometan a contratar a las personas formadas específicamente, con contratos a término fijo con una duración no inferior a un año, lo cual garantiza un retorno adecuado por las inversiones públicas realizadas en el proceso formativo

Este proceso no será suficiente sino se establecen mecanismos de seducción de empresas que encuentren en Ibagué condiciones adecuada para establecer sus oficinas administrativas y/o las fábricas, garantizando las condiciones necesarias para su afinamiento en la ciudad.

Este camino solo es posible si se establece como un mecanismo de ciudad, donde el cambio de los gobiernos no suponga la suspensión de los mecanismos de generación de empleo descritos, sino más bien su fortalecimiento para que en el mediano plazo se reviertan las cifras señaladas inicialmente

 

 

 

 

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