ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

Bashir el mago de Pitalito

Qué está leyendo Gardeazábal

La lectura de libros no es terreno donde se  campean los jóvenes. El auge que tuvo la fantasía con la cúspide de Harry Potter y las novelas mamotréticas de misterio y  mitos fantasiosos que la juventud  acogió con fiebre hace unos años, ha pasado de moda. La batalla contra la pantallita del celular la perdieron los libros.  Solo subsiste un interés de los niños y los llamados prejuveniles en leer libros que si bien juegan a la fantasía, no se alejen de la dura realidad que los adultos apenas alcanzamos a percibir. La mayoría son lecturas aconsejadas por sus maestros y algunas veces por sus padres.

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Entre quienes manejan  con gran éxito ese renglón de la literatura juvenil, para menores de 13 años, está  Gerardo Meneses, el profesor de Pitalito, que se ha llevado varios importantes premios internacionales con literatura de ese tipo. Sin dejar su oficio de maestro de juventudes, sin cesar en el permanente trabajo de promotor cultural del sur del Huila, acaba de publicar en Panamericana y la presentará oficialmente en la Feria del Libro en Bogotá, dentro de 2 semanas, un simpatiquísimo relato titulado “ El último viaje de Bashir”.Trata, con mas alegría que estructura narrativa, la historia del circo que  cada tanto de tiempo llegaba a Pitalito  en donde la figura máxima para los niños preadolescentes era el mago Bashir. Como el recuerdo del circo es universal y unánime a cualquier edad, el libro se deja leer de corrido . Tal vez  se exagera un poco porque al implementar l a fantasía para poder llevar por los viajes imaginarios al niño narrador de la mano del mago, contrasta demasiado con la cruda  realidad de Pitalito,  con la de un hogar común y corriente y con las travesuras y mentiras que todo niño debe ingeniarse para escapar del cerco paterno y contar con la complicidad de la madre para poder entrar al circo. Al circo que y a casi se acabó y no viene a los pueblos. Todo se maneja con demasiada inocencia buscando acaso escapar de la maledicencia del lector libidinoso que piensa lo peor mientras se desarrolla la narración y la fiebre del niño por el mago puede degenerar en un atrevimiento. Pero como finalmente no da asomos de ello y  entre viajes fantásticos y  recuerdos gratos de la infancia todo se pierde, el libro termina agradando a los jóvenes de ahora a quienes ya no les llega el circo  y a los  viejos , a los cuales se nos quedó el circo en el recuerdo.

Gustavo Álvarez Gardeazábal. El Porce 24 de julio del 2021

 

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