ColumnistasRicardo Cadavid

Pido la palabra. Decreto de Emergencia Electoral

Ricardo Cadavid

Con el auspicio de la ola invernal, nuestro presidente acaba de promulgar el Decreto 2113   de “Declaratoria de Desastre Nacional” ¡por un año!  Es el invierno más largo del que hayamos tenido noticia. Según el IDEAM, la ola invernal arrancó el mes pasado y llegará hasta las próximas elecciones. No estoy muy seguro de que las elecciones tipifiquen como un desastre natural, pero, naturalmente, son un desastre. 

La reforma cerrada

Seamos claros: la característica principal de una declaratoria de emergencia es la contratación directa. Se puede saltar la ley 80, y no precisamente para atender las eventualidades y la desgracia popular, sino para fortalecer la bolsa electoral en todo el territorio nacional. Las emergencias en el Canal del Dique, por ejemplo, son una sucia caricatura de la decadencia. Las tragedias anunciadas en nuestra zona del Cañón del Combeima o en el barrio Baltazar, son una burla.  Los decretos de emergencia social aparecen sagradamente en elecciones y nunca culminan en grandes obras que mitiguen los riesgos, sino en entrega de mercados para una extensa población con hambre, que suele irse a la cama sin nada en el estómago, o si llevan algo en el estómago son hijos; montones de hijos de curiosos nombres cómo Wendy Yulitza, Brayan Steven, Michael Giovanny, Shirly Maricela, Kenji Alexander, Maxwell Rolando. Largas filas de sujetos de nombres curiosos que se apilan en los puestos de votación. 

Estamos esperando que este gobierno nos enseñe una forma distinta de hacer política, pero firmar un decreto de desastre invernal, con una duración de un año, no es muy buen precedente; es, como dicen mis amigos ñeros, “actuar sin asco”.  Si el desastre y la emergencia duran un año, es obvio que no se requieren diques, ni puentes; lo que hay que construir es un arca, como la de Noé, porque lo que se viene es el diluvio universal. Después de una reforma que permitirá recaudar 20 billones de pesos, y con este decreto para contratar a dedo, lo que hay que hacer es un arca; una embarcación gigantesca para que quepa el diluvio de programas sociales multiplicados de aquí hasta la última mesa de votación de la vereda más apartada, donde lloverán  Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Bebés en Acción, Madres en Acción, Primera línea en Acción,  Pobres en acción, Votantes en acción: toda la fauna grotesca de este panorama desolador de emergencia nacional. 

Colitas de marrano

Estas declaratorias siempre han sido una estrategia electoral. La han usado todos los gobiernos que combaten y odian la pobreza, pero aman a los pobres, especialmente en las urnas. Lo que no habíamos tenido era el honor de contar con un presidente que osara firmarla, de frente y sin miedo, por un año. Ni los uribistas se atrevieron a tanto.

Cuando los medios preguntan al director de la Unidad de Gestión de Riego, por las medidas para atender el desastre, contesta pomposamente “Hambre Cero y Empleo de Emergencia”. En otras palabras, entregas de mercados a diestra y siniestra, subsidios y contratación a dedo. En qué cabeza cabe que la estrategia para generar empleo sean los subsidios, o que, en lugar de promover el crecimiento económico, lo que se requiere es un decreto que permita la contratación directa.  El mismo director afirma que el decreto dura un año porque, pasada la emergencia, se requiere recuperar los humedales y sistemas cenagosos, restablecer la malla vial y reasentar a las familias desplazadas por el invierno; en otras palabras, se requiere desarrollar las mismas acciones que cada año se tienen que hacer, y que se podrían contratar por licitación pública y por ley 80 ¿O es que no sabemos que hay que recuperar la malla vial? ¿No sabemos cuáles son los asentamientos en riesgo que tendremos que reubicar? Acá con mucho gusto, cualquier adolescente le hace la lista, sin esperar a que llueva. 

Declararemos un estado de emergencia general para que nuestros dirigentes conozcan los planes de contingencia que lleva este país formulando desde hace más de cincuenta años. Tanta “sospechosa ignorancia” es un peligro para la democracia. Acá lo que hay es una Emergencia por Desastre Electoral y ténganse duro, porque no llevamos tres meses de gobierno camaradas. 

 

 

 

Deja tu opinion

Publicaciones relacionadas