ColumnistasGustavo Álvarez Gardeazábal

Se quieren ir

Crónica de Gardeazábal # 318

Si uno juzga por las gigantescas colas que hay en las oficinas de pasaportes podríamos afirmar que los colombianos se quieren ir del país. Por supuesto, también podemos decir que la incapacidad de la canciller y vicepresidente para organizar cualquier gestión o simplemente mover un catre, es un fracaso y que ni una oficina de expedición de pasaportes pudo organizar.

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De no, hasta podríamos pensar que la gran mayoría de colombianos son unos antojados que quieren probar suerte en otro país para ver si les cae la buena, como a tantos compatriotas que se fueron y les fue tan bien. Cualquiera que sea la explicación que demos velozmente puede resultar entre válida o risible, pero lo cierto es que hay una sensación de honda preocupación por el inmediato futuro del país. Y los colombianos nos preocupamos porque después de haber ensayado una y otra forma de encontrar el camino al futuro, hemos fracasado. Hace rato que los liderazgos se perdieron.

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Los partidos políticos ya no existen. La bandera apenas si la ondeamos para ver una selección de  fútbol  que engaña con sus figurones y solo empata los partidos. Hemos visto tanto latrocinio y sabido de tanta plata que se paga por debajo de la mesa para conseguir cualquier cosa que ya nadie cree ni en el policía ni en el maestro ni en el cura. Menos en los congresistas o en quienes resulten elegidos para ser alcaldes, gobernadores o presidente. Es la desconfianza absoluta en las instituciones, las personas y la religión. Por eso, tal vez hay tantos miles de compatriotas que quieren sacar pasaporte para irse de Colombia.

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Pero por estos días se ha agravado porque las encuestadoras se ha encargado de sembrar el pánico advirtiendo que Petro va a ganar sobradamente las elecciones presidenciales y como no aparece ningún gallo que lo enfrente de verdad y él sigue entonces aupando ese temor, proponiendo bestialidades como las de emitir billetes como si fueran granos de maíz y como además cada vez muestra más su perfil de dictador, que actúa en solitario y no tiene equipo de alfiles que lo secundan, el fantasma de Venezuela y su antigua cercanía con Chávez, les acaba de rematar el pánico. Pero como todo este estado de cosas se consolida con una actitud de resignación absoluta frente al mal gobierno que nos ha entregado Duque y no hay quien le pare el macho o al menos le diga que no nos diga tantas mentiras juntas, los colombianos prefieren pensar en que es mejor sacar pasaporte e ir  buscando como salir del país. ¿O estaré equivocado ?

Gustavo Álvarez Gardeazábal El Porce, diciembre 10 del 2021

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